Poder, resistencia y “compliance” en la era del blockchain.
Por: Roberto Hung.
Créditos de imagen: https://www.instagram.com/p/BERwMPWG5yZ/?igsh=aGs3cTdsbDJ0bm52
Resumen
Este ensayo reflexiona sobre la relación entre el poder, la resistencia y la cultura del “compliance” en la era del Bitcoin y la tecnología Blockchain, desde una perspectiva inspirada en el pensamiento de Michel Foucault, principalmente de su obra “Vigilar y castigar” como marca importante en su proceso de madurez intelectual y vía de superación de ideologías pasadas. Se propone estimular el pensamiento crítico más allá de los aspectos técnicos y financieros del Bitcoin, entendiendo estas tecnologías como instrumentos para analizar históricas dinámicas humanas relacionadas con la autoridad y la resistencia. Se explora cómo las nociones de biopoder, biopolítica, vigilancia panóptica y disciplina foucaultianos pueden esclarecer la naturaleza del poder contemporáneo, en particular en el contexto del registro transparente, inmutable y descentralizado que ofrece Blockchain. El trabajo advierte sobre el surgimiento de una cultura de vigilancia preventiva y control social enmascarada bajo la “cultura del compliance” contraria a la “cultura de la libertad” que puede generar sujetos dóciles y serviles al poder, afectando libertades fundamentales y limitando innovaciones empresariales. Asimismo, se plantea que el fenómeno Bitcoin representa una forma inédita de resistencia descentralizada al poder estatal, aunque simultáneamente configura nuevas formas de disciplina y control. El ensayo invita a repensar la libertad, la vigilancia y la resistencia en la era digital para evitar nuevas formas de opresión y fomentar una “cultura de la responsabilidad efectiva”.
Palabras Clave: Biopoder, Panóptico, Vigilancia, Docilidad, Libertad, Tecnología.
Abstract
This essay reflects on the relationship between power, resistance, and the culture of “compliance” in the era of Bitcoin and Blockchain technology, from a perspective inspired by the thought of Michel Foucault, mainly based on his work Discipline and Punish, which reveals his way to intellectual maturity and to overcome past ideologies. It aims to stimulate critical thinking beyond the technical and financial aspects of Bitcoin, understanding these technologies as instruments to analyze historical human dynamics related to authority and resistance. The essay explores how Foucault’s notions of biopower, biopolitics, panoptic surveillance, and discipline can clarify the nature of contemporary power, particularly in the context of the transparent, immutable, and decentralized ledger that Blockchain offers. The work warns about the emergence of a culture of preventive surveillance and social control masked under the “culture of compliance,” which is opposed to the “culture of freedom,” potentially producing docile and servile subjects to power, affecting fundamental freedoms and limiting entrepreneurial innovation. Likewise, it proposes that the Bitcoin phenomenon represents an unprecedented form of decentralized resistance to state power, although it simultaneously configures new forms of discipline and control. The essay invites us to rethink freedom, surveillance, and resistance in the digital era to prevent new forms of oppression and to promote a “culture of effective responsibility”.
Keywords: Biopower, Panopticon, Surveillance, Docility, Freedom, Technology.
Introducción y metodología
El presente ensayo se adentra en un análisis crítico sobre la interacción entre el poder y la resistencia en el contexto de las nuevas tecnologías disruptivas, como Bitcoin y Blockchain. Más allá de su dimensión tecnológica y económica, estas innovaciones plantean transformaciones profundas en la forma en que se ejerce y se resiste al poder en las sociedades modernas. A partir de una aproximación influenciada por el pensamiento de Michel Foucault, se examinan conceptos como la disciplina, el biopoder y la vigilancia, y su reconfiguración en un entorno digital que incorpora transparencia, descentralización y mecanismos criptográficos. La relevancia de este estudio radica en cuestionar cómo estas tecnologías pueden estar moldeando nuevas modalidades de control social, a la vez que potenciales espacios de emancipación y resistencia. Entre sus objetivos está identificar las implicaciones sociopolíticas del fenómeno del “compliance” y sus efectos sobre las libertades fundamentales, así como plantear interrogantes sobre el equilibrio entre vigilancia y libertad en la era digital. Las preguntas que orientan la investigación buscan comprender si las tecnologías descentralizadas efectivamente desafían las estructuras tradicionales del poder o si reproducen y actualizan sus formas de control.
El enfoque metodológico de este ensayo es cualitativo y especulativo, propio de la reflexión, basado en un análisis crítico y comparativo de textos clave en las áreas de filosofía política, derecho y tecnologías digitales. El autor fundamenta su trabajo en un recorrido interpretativo que articula conceptos de Michel Foucault con estudios contemporáneos sobre el desarrollo tecnológico, haciendo especial énfasis en la relación entre poder, control y resistencia. Para enriquecer este proceso, se integró el uso de herramientas avanzadas de inteligencia artificial que facilitaron la revisión y síntesis de las ideas centrales de la obra foucaultiana, y permitieron una profunda revisión gramatical y estilística del texto, manteniendo la autenticidad y voz original del autor.
1. Propósito e intención del ensayo. Filosóficas reflexiones personales y necesarias advertencias.
Considero necesario antes de formular cualquier reflexión hacer algunas advertencias y recomendaciones al lector sobre cómo abordar el contenido que se expondrá y el propósito de hacerlo, siendo la primera de ellas que no crean absolutamente nada de lo que aquí se escribe, así es, incluso, todos los temas por los que iremos paseando la recomendación es abordarlos con total escepticismo, para que con mayor conciencia y pensamiento crítico, sea el lector quien arribe a su propia conclusión de tales temas lo cual puede coincidir o no con las ideas aquí expuestas, algunas de las cuales tampoco las comparto plenamente como autor.
Dicho lo anterior, se puede vislumbrar la principal intención del ensayo: fomentar el pensamiento crítico necesario para abordar no el fenómeno del Blockchain en general y de Bitcoin en particular, sino que sean más bien éstos, instrumentos para abordar fenómenos que desde tiempos inmemoriales la humanidad ha intentado de entender como lo son el poder y la resistencia al mismo, temas que han sido acometidos desde las más diversas áreas del conocimiento y que van desde la teología, la sociología, el derecho, la economía y por supuesto la filosofía, estas últimas área desde la cual se propuso desarrollar este trabajo.
Desde que tengo memoria, siempre me ha llamado la atención la idea de resistencia a la autoridad, al poder, siempre que sea injustificado, pues si estuviera justificado, el seguimiento o acatamiento de premisas y presupuestos en que se sustentan las normas, mandato y órdenes se verifican no por imposición o temor a sanciones o represalias, sino por convicción, es por tal motivo que no han sido extrañas mis posturas permanentes de resistencia a modelos de “autoridad” y de “poder “, muchas veces representados y ejercidos mediante instituciones sociales y jurídicas, entre las que se encuentra la ley, la legislación, y que muchas veces se observa que no son justificadas y son impuestas únicamente por vía de la autoridad, la “autoridad de la ley”, la que cientos de veces, miles y más, hemos visto preceder las más injustificadas, más bien injustas, situaciones.
Como no será difícil de imaginar, resistirse en abstracto a la idea de autoridad no es en modo alguno una tarea fácil y en ocasiones puede resultar riesgoso, más cuando se tiene que convivir en una sociedad, una cultura, en un tiempo en el que se tiene una creencia supersticiosa, fetichista, dogmática y hasta fundamentalista hacia la legislación, la autoridad y el poder, lo que ha generado no solo encontrar muy pocas personas con quien compartir similares aproximaciones, menos aún en el mundo del pensamiento jurídico que considero el más proclive a la superstición, fetiches y dogmas, lo que me obligó a dirigir la atención hacia otras áreas del pensamiento y lecturas que pudieran arrojar más luces para encaminar mi curiosidad sobre la autoridad, el poder y la resistencia a ellos, lecturas y pensamientos que como tampoco será difícil inferir hacían las diferencias cada vez más marcadas y profundas con el pensamiento jurídico tradicional.
En la misma línea de las advertencias y recomendaciones dadas, es entendible que a “primeras luces” no sea fácil asimilar algunas propuestas, de ahí el llamamiento al escepticismo, pero así como las primeras luces de quien se atrevió a salir de la caverna como describe Platón en su alegoría enceguecido por el resplandor inicial, pudo luego comprender la realidad más allá de las sombras, uno de los principales propósitos de este ensayo es el invitar a los lectores a salir de las cavernas, y conscientes del inicial enceguecimiento que genera lo desconocido, superarlo y atrevernos a abordar el fenómeno del poder y la resistencia, del derecho, de la legislación, de las instituciones jurídicas y sociales de una nueva manera en esta era del Bitcoin y el Blockchain, ante lo cual amigo lector, si persistes tozudamente en mantener las mismas ideas sin cuestionarlas ni cuestionarte, y arribar a tus propias conclusiones, aunque no tienen por qué coincidir con las mías, igualmente me permito responderte inspirado en una de las expresiones de quien podemos considerar el más importante autor en materia de Bitcoin, “…Si no me crees o no lo entiendes, no tengo tiempo para intentar convencerte, lo siento”, por mi parte continuaré cuestionando y cuestionándome, no puedo hacer menos.
“…If you don't believe me or don't get it, I don't have time to try to convince you, sorry.” (Satoshi, 29 de Julio de 2010. 2:00:38 am)
2. Mi acercamiento a Michel Foucault y su invitación a escribir estas líneas.
Confieso y reconozco que no fue sino hasta hace pocos años que tuve conocimiento de este interesante pensador francés, y que llegué a entrar en contacto con su obra desde una aproximación muy puntual como la del derecho al debido proceso por referencia que apareciera en otra lectura sobre su obra “Vigilar y castigar” que inicia con el detallado relato del suplicio de Robert-François Damiens en marzo de 1757 en la ciudad de París, exactamente en lo que hoy es la plaza frente al Hôtel de Ville de París, acontecimiento atroz del que fuera testigo presencial otro interesante personaje al que le he dicado alguna que otra lectura como Giacomo Casanova.
Más allá de la particular investigación sobre el tema desde el cual me aproximé a la obra de Foucault, pude muy generalmente descubrir que fue un personaje controversial que en una compleja época de rechazo a la homosexualidad él lo era abiertamente y que falleciese en 1984 de sida, un pensador con interesantes ideas entre finales de los años sesenta y ochenta del Siglo XX, pero en realidad no había ahondado en sus ideas más allá de básicas aproximaciones iniciales que a medida que leía más sobre el poder y las diferentes formas de ejercerlo siendo una de ellas la que el mismo denominase como el “Biopoder” y “biopolítica”, inevitablemente me dirigían más hacia sus trabajos con total independencia a que no comparta algunas de sus ideas, pero es esa situación controversial la que me animaría a hacer uso de ellas como referencia base de las reflexiones en este ensayo.
En una especial estancia de investigación que tuve en París durante marzo y abril de 2025, me alojé muy cerca de la Universidad de la Sorbona, muy cercana también al College de France (1) donde Michel Foucault fue profesor titular hasta su fallecimiento, donde se encuentra una plaza con su nombre y cuya placa leí numerosas veces ya que era mi usual trayecto, pasaba por mi mente el interés por abordar en sus ideas e investigaciones sobre el poder y su ejercicio entre el que se encuentra la creación de ciudadanos dóciles, sumisos y conformes como ocurre con ese Biopoder y biopolítica que había desarrollado, así como la noción de resistencia al mismo, interés que con este ensayo se materializa como si los constantes pasajes frente a la plaza y placa con su nombre fueran una invitación del pensador a extender su cavilaciones sobre el poder a estos fenómenos como lo son Bitcoin y Blockchain desconocidos en su tiempo, lo que nos incita a imaginar qué hubiera pensado sobre los mismos, tarea que corresponderá a cada uno de nosotros recrear en nuestras mentes luego que hayamos conocido un poco más al personaje y su pensamiento.
3. Y apareció Bitcoin…
Todavía recuerdo la primera vez que escuché sobre Bitcoin, y pueden creerme que lo menos que me impactó y me llamó la atención era su valor y a cuánto podía llegar, o los mineros y sus particularidades sobre las granjas, consumo energético y especificaciones técnicas, o detalles sobre “wallets”, o “exchanges” -que eran entonces muy incipientes, o los “forks”, o su “regulación” o “legalidad”, lo que me llamó la atención fue su relación con la idea de poder y de la resistencia al mismo.
Los estados tienen dos principales productos políticos, el dinero y la legislación, los cuales son utilizados también principalmente como instrumentos de poder, sea respecto las relaciones con otros estados como es presupuesto del derecho internacional, o más importante aún, frente a sus ciudadanos a quienes controla de manera prácticamente absoluta. Nadie puede escapar de la aplicación del poder del estado, por lo que está sometido por el dinero y por la ley ¿O pueden crearse espacios de resistencia y libertad frente a ellos?
Frente a esas creaciones políticas de los estados, Bitcoin se muestra y ha demostrado ser un fenómeno de resistencia, respecto del dinero de una manera más clara y evidente, lo cual desde el inicio del fenómeno expresamente se ha desarrollado, si bien en la práctica vino a desaparecer a la banca central y la intermediación como muchos maximalistas sostienen, lo que caería también en lo utópico e irrealizable, es indudable que ha generado tensiones y cambios no solo evidenciando por su indefendible valoración que pasó desde una absoluta incredulidad y valoración literal en “cero”, a diferencia de la creación del dinero estatal, hasta los actuales momentos en los que el Bitcoin es considerado instrumento de inversión institucional del que ningún fondo puede permanecer ajeno y que supera los USD 117.555,00 al momento en que se escribe esta sección del ensayo (2).
Respecto del otro producto político de los estados como lo es la legislación, a primeras luces resulta mucho menos evidente como ocurre con la idea del dinero. La arquitectura del protocolo Blockchain de Bitcoin constituye un sistema normativo en sí mismo mucho más transparente y efectivo que cualquier producto legislativo de cualquier estado, ofreciendo prestaciones de previsibilidad y certeza, y en consecuencia niveles de seguridad jurídica incapaces de proporcionar los estados, por lo que no nos es tampoco difícil concluir la natural “resistencia” de las instituciones más tradicionales de los estados modernos en ver como otra de sus funciones políticas e instrumento de ejercicio de poder puede ser tomada por este fenómeno del Blockchain para crear así como con el Bitcoin, dinero descentralizado, derecho descentralizado, todo un sistema normativo “alegal”, esto es, fuera de la creación legislativa de los estados.
Necesario es recalcar que aquí estamos también hablando en abstracto sin hacer referencia a ninguna situación particular no obstante la potencial existencia de algunos gobiernos y regímenes cuyas características sean la opacidad, así como la utilización de la idea de derecho, la actividad administrativa y la jurisdicción más que como instrumento de poder como arma política, siendo estos los que ejercerían más “resistencia” y entre procurarían en vez de someterse al fenómeno secuestrarlo y utilizarlo a su favor, así como ha ocurrido con la idea de constitución que en vez de fungir como límite al poder, en estos regímenes son medios de ejercicio del mismo.
La aparición en escena entonces del Bitcoin y en consecuencia del Blockchain, al margen de su común estudio como fenómenos tecnológicos o la valoración monetaria, han resultado de gran utilidad para adentrarnos en la investigación de ese otro fenómeno inseparable de la humanidad como lo es el poder y la resistencia al mismo, y que mejor aproximación que desde de la filosofía, particularmente desde las ideas de uno de sus más polémicos exponentes como lo fuese Michel Foucault.
4. El Poder. Particular objeto de estudio de Foucault.
No pretende ser este el único trabajo en el que se relacione el fenómeno de Bitcoin con las ideas de Foucault, de hecho, no lo es (3) pero al investigar si existe algún estudio desde la perspectiva que se desea abordar desde una aproximación desde la idea de Foucault de control del poder, no he podido encontrar ninguna obra específica que trate sobre la idea del “panóptico”, que como veremos es de gran interés en este contexto, por lo que las reflexiones que aquí se desarrollarán se harán desde las propias obras del pensador francés vinculadas con el poder y la resistencia, y que se encuentran principalmente desarrolladas en “Vigilar y castigar”, “Historia de la Sexualidad 1: la voluntad de saber”, “Historia de la Sexualidad 2: El uso de los placeres”, “Historia de la Sexualidad 3: la inquietud de sí” e “Historia de la Sexualidad 4: los placeres de la carne”, este último publicado póstumamente, obras de las que elabora sus ideas de poder y resistencia, Biopoder, biopolítica, el panóptico, la disciplina y la creación de cuerpos dóciles, conformes y obedientes, conceptos que a los fines de contrastarlos con los fenómenos de Bitcoin y Blockchain primero han de ser abordados con especial atención, ya que puede resultar a primeras luces contraintuitivas posiciones de frontal cuestionamiento a fenómenos como la regulación y más recientemente lo que hemos referido como la cultura del “compliance”.
Desarrolla el autor que el poder, lejos de ser y ejercerse mediante su posesión, es decir que quien detenta el poder, el o los sujetos, lo inflige a otro para que éste actúe de la manera que el poderoso desee.
Desde las primeras líneas de Vigilar y Castigar, al relatarnos con detalle el tormento y suplicio infligido a Robert-François Damiens a quien por intento de regicidio de Luis XV en 1757, se le aplicó la pena de descuartizamiento parcial, con tenazas al rojo vivo se le cercenaron los pechos, brazos y muslos, aplicando en esas zonas aceite caliente, cera, azufre y plomo fundido. Luego fue atado por sus extremidades a cuatro caballos que tiraron en distintas direcciones para desmembrarlo, pero como el cuerpo resistió el desmembramiento, tuvieron los verdugos que hacer ese trabajo y cuando finalmente falleció, sus restos fueron quemados y sus cenizas y esparcidas para borrar toda huella de la existencia del regicida, desaparición de la memoria colectiva que no ocurrió y que contrariamente hasta sabemos del atroz proceso judicial y su ejecución, debido entre otras cosas por los testigos que refirieran a los desesperados gritos del imputado del delito, y del que podemos imaginar que si esa fue la pena por el intento, cómo hubiera sido en caso de consumación.
Foucault desde este muy impactante episodio empieza su desarrollo de la idea de poder en cuanto a que a medida que las penas, y el poder punitivo se va “humanizando” y se dirige más bien al confinamiento en instituciones como las cárceles, ese poder va mutando hacía el control y la disciplina, no ya ejercido sobre los subsiguientes “Damiens”, sino hacia el resto de los miembros de la sociedad y no solo en las cárceles, sino a otros espacios como lo son los hospitales y escuelas, entre otros en los que esa disciplina y la “normalización” son aplicadas.
Específica referencia hace Foucault a la idea de panóptico de Jeremy Bentham relacionada con el diseño de las cárceles consistente en que la edificación en la que se encuentran las celdas para los prisioneros se encuentra frente a una torre dispuesta para los vigilantes con una perspectiva visual desde donde observan, o “pueden observar”, permanentemente a los reos, quienes a su vez saben que son o “pueden” ser vigilados todo el tiempo.
El caso de la prisión y el panóptico de constante vigilancia, o potencial vigilancia permanente, ya que pueda que en algún momento no existan verdaderamente vigilantes en la torre lo cual no es conocido por los reos, éstos, al saberse, y “sentirse” custodiados, asumen una actitud dócil y servil, la cual es de advertir que podría ser perpetuada.
Sobre el tema, el filósofo en sus propias palabras refería:
“De ahí el efecto mayor del Panóptico: inducir en el detenido un estado consciente y permanente de visibilidad que garantiza el funcionamiento automático del poder. Hacer que la vigilancia sea permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en su acción. Que la perfección del poder tienda a volver inútil la actualidad de su ejercicio; que este aparato arquitectónico sea una máquina de crear y de sostener una relación de poder independiente de aquel que lo ejerce; en suma, que los detenidos se hallen insertos en una situación de poder de la que ellos mismos son los portadores. Para esto, es a la vez demasiado y demasiado poco que el preso esté sin cesar observado por un vigilante: demasiado poco, porque lo esencial es que se sepa vigilado; demasiado, porque no tiene necesidad de serlo efectivamente. (Foucault, 2002).” (4)
La nota característica de la aproximación de Foucault hacia el poder, es que a diferencia de considerar este una posesión que se obtiene, un bien que se comparte, una potencia que se conserva o que se pierde; es un conjunto de relaciones, de fuerzas que se despliegan en todas las direcciones todo lo cual lo vincula estrechamente con la noción de disciplina, otro concepto de vital importancia para abordar la relación que estableceremos con los fenómenos del Bitcoin, Blockchain y otros.
Distintas también del ascetismo y de las "disciplinas" de tipo monástico, que tienen por función garantizar renunciaciones más que aumentos de utilidad y que, si bien implican la obediencia a otro, tienen por objeto principal un aumento del dominio de cada cual sobre su propio cuerpo. El momento histórico de las disciplina es el momento en que nace un arte del cuerpo humano, que no tiende únicamente al aumento de sus habilidades, ni tampoco a hacer más pesada su sujeción, sino a la formación de un vínculo que, en el mismo mecanismo, lo hace tanto más obediente cuanto más útil, y al revés. Fórmase entonces una política de las coerciones que constituyen un trabajo sobre el cuerpo, una manipulación calculada de sus elementos, de sus gestos, de sus comportamientos. El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Una "anatomía política", que es igualmente una "mecánica del poder", está naciendo; define cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como se quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos "dóciles". La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia). En una palabra: disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este poder una "aptitud", una "capacidad" que trata de aumentar, y cambia por otra parte la energía, la potencia que de ello podría resultar, y la convierte en una relación de sujeción estricta. Si la explotación económica separa la fuerza y el producto del trabajo, digamos que la coerción disciplinaria establece en el cuerpo el vínculo de coacción entre una aptitud aumentada y una dominación acrecentada. (Foucault, 2002). (5)
El poder lo entiende entonces Foucault como un sistema de relaciones e interacciones que no necesariamente son de contenido represivo, aunque es más evidente en el caso de los entornos sancionatorios y penales como el caso del poder punitivo, sino que se da igualmente en relaciones productivas generadoras de conocimiento, discursos, sujetos, agentes, servicios, entre otros.
De la prisión como institución además de sancionatoria, observamos su dimensión disciplinaria cuyos efectos no solo se dirigen a los prisioneros, sino que toda la sociedad resulta también afectada por dicha disciplina y en la que sus miembros para evitar sufrir con el mismo destino del encarcelamiento adecúa su comportamiento y en los que los “disciplinados” simplemente acatan ciegamente las normas, que muchas veces no son más que órdenes, característica que se transmiten a otros espacios de “disciplina” como los hospitales y escuelas en las que ser “disciplinado” y “conforme” es la norma, lo que nos lleva a otro interesante tema desarrollado por el filósofo como lo es la “normalización”, es decir, la determinación de aquello que es “normal” y fuera de lo cual, todo aquello que no sea aceptable ha de ser reprimido y castigado.
En adición a la creación de normas, la fijación de lo “normal” en base a los criterios de comportamiento, productividad, salud, eficiencia o cualquier otro, se observa, vigila controla y se procura corregir todo aquello que se desvíe de la norma, es decir, lo anormal, mediante el poder disciplinario mediante represión o producción, forma sujetos dóciles y disciplinados, cumplidores de esa normalidad, meros cuerpos útiles al propio poder.
5. Entre la disciplina, el biopoder y la biopolítica.
Desde Vigilar y Castigar, y luego con posteriores obras como Historia de la Sexualidad Humana, se va esbozando con mayor detalle la idea de poder y disciplina como continuas relaciones que trascienden ese originario poder del entonces soberano sobre la propia vida como ocurriera con Damiens, transformándose del “derecho de muerte” es decir el derecho a matar, al “derecho sobre la vida”, mediante otras formas de ejercicio del poder sobre los miembros de la sociedad, todo lo cual nos dirige a la noción de “Biopoder” de éste, al de “biopolítica”.
Hoy en día no nos es en modo alguno desconocido como ese poder sobre la vida o biopoder a los fines del control ciudadano no solo se representa en el castigo, como se ejerce en el aspecto penal, sino en la gestión de la vida de los miembros de la sociedad a través de servicios de salud y servicios públicos en general como transporte, energético, aseo urbano y domiciliario, aguas y saneamiento ambiental, alimentación, implementación de sistemas biométricos de identidad y pagos que pueden ser utilizados para métodos de seguimiento y valoración social, entre otros, todos los cuales están a disposición de la biopolítica mediante la cual quienes ejercen el poder no dudarán en hacer uso, especialmente en aquellos casos de regímenes de corte totalitario, aunque también ello ocurra en Estados conocidos por su supuesto desarrollo, civismo y estado de derecho.
Cómo se ha referido, este uso de la biopolítica y biopoder es más visible y permanente en regímenes totalitarios y absolutistas en los que puede observarse como incluso se crean e implementan sistemas de entrega de alimentos como instrumento clientelar, especialmente en épocas cercanas a procesos electorales que no son más que farsas con la intención de maquillar ante la comunidad general la situación de abyección haciéndolas parecer como si se estuviera en sistemas democráticos, lo cual es evidente que no es así, o en casos de voracidad y depredación fiscal implementados por regímenes que sistemáticamente oprimen a sus ciudadanos a través de mecanismos como los de sistemas de facturación “homologados” por la autoridad tributaria, o persecución ante el incumplimiento de “deberes formales” que no son más que rituales y prácticas formalistas de “disciplina tributaria”, y otros de similar naturaleza de abyección, mediante la creación e imposición de “entes rectores” en infinidad de actividades y materias, requisitos y procedimientos.
Sobran casos que pueden señalarse de regímenes autocráticos que históricamente han utilizado esta biopolítica y biopoder como instrumento de control y opresión de sus pueblos, pero siendo un tema que escapa de nuestro objeto, dejaremos su desarrollo para otros ensayos.
Refería el autor sobre el tema:
“… todos esos problemas los toma a su cargo una serie de intervenciones y controles reguladores: una biopolítica de la población. Las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tecnología de doble faz —anatómica y biológica, individualizante y especificante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de la vida— caracteriza un poder cuya más alta función no es ya matar sino invadir la vida enteramente.” (Foucault, 2005). (6)
En el proceso de disciplina, los sujetos sometidos a la misma, los sometidos al poder, que ya entendemos no es necesariamente represivo, sino que puede incluso parecer y en efecto hasta ser creativo, no se buscaría más que convertirlos en sujetos dóciles y obedientes, simples agentes útiles creados por el mismo poder y moldeados a su servicio, situación de servilismo voluntario al mejor estilo de las ideas expuestas a mediados del Siglo XVI por Étienne de la Boétie en el “Discurso sobre la servidumbre voluntaria”.
Observamos entonces que así como con el concepto de Panóptico de Bentham el modelo de vigilancia permanente y total, que trascienden de la visibilidad del vigilante a la conciencia del sujeto, ello deviene en la autodisciplina, en esa docilidad, utilidad y servidumbre mencionadas, aspecto esencial que debemos tener presente al momento de reflexionar sobre como los fenómenos de las redes sociales, cámaras de seguridad, registros y datos pueden en efecto crear un panóptico digital con las preocupantes consecuencias indicadas.
6. Sobre la resistencia al poder.
Casi que con el mismo énfasis con el que podemos afirmar la Tercera Ley de Newton o el principio de acción y reacción en cuanto a que por cada acción existe una reacción igual y opuesta, en el caso del poder, se genera también una reacción, en este caso, una resistencia al poder.
Antes de adentrarnos en la noción foucaultiana de la resistencia al poder, bien merece observar lo que sobre la resistencia expusiera el profesor de filosofía política italiano Ermanno Vitale (2012) en “Defenderse del poder. Por una resistencia constitucional”, cuando hace expresa referencia al también pensador italiano e investigador sobre la resistencia Alexander Passerin d'Entrèves, quien distinguía ocho diferentes niveles o capas como puede ejercerse tal resistencia según su intensidad, y en tal sentido las enumera:
La obediencia consciente, propia de quien cumple con las leyes con plena convicción;
La obediencia formal, propia de quien cumple con las leyes sólo exteriormente, por hábito, o para llevar una vida tranquila;
La evasión oculta, propia de quien obedece solo para evitar sanciones por lo tanto desobedece cuando está razonablemente seguro de que no será castigado;
La obediencia pasiva, propia de quien, por coherencia con principios de conducta que considera superiores, desobedece conscientemente a una o más normas, pero acepta las sanciones correspondientes; desobedece la norma primaria, pero no la secundaria.
La objeción de conciencia, propia de quien deliberada y abiertamente infringe una o más normas con el fin de proclamar o hacer pública la coherencia con sus principios;
La desobediencia civil, que se materializa cuando las razones para no comportarse de acuerdo a lo establecido por una norma positiva, propio de la obediencia pasiva y de la objeción de conciencia, asumen un carácter colectivo y organizado característico de una protesta ilegal pera no violenta orientada a cambiar la norma cuestionada
La resistencia pasiva, que con los mismos métodos pacíficos de la desobediencia civil, busca generar un cambio político amplio y radical, o bien la liberación ante un poder considerado extranjero o enemigo.
La resistencia activa, que busca subvertir totalmente el orden constituido y con ello realizar un cambio político radical mediante medios violentos, y que se denomina comúnmente como revolución. (7)
Volviendo al pensamiento de Michel Foucault, encontramos que en la idea de resistencia como contraparte del poder, ésta no le es externa o extraña, por el contrario, surge del propio poder y le es interna, se corresponde, así como ocurre en la Tercera Ley de Newton con la acción y reacción, en la contra fuerza al poder en las relaciones de dominación y de disciplina, destacando que donde hay poder, siempre habrá resistencia, que a su vez muta, cambia cuando el poder cambia, lo cual ocurre de manera permanente, el poder siempre está cambiando, y la resistencia también.
“… donde hay poder hay resistencia, y no obstante (o mejor: por lo mismo), ésta nunca está en posición de exterioridad respecto del poder. ¿Hay que decir que se está necesariamente "en" el poder, que no es posible "escapar" de él, que no hay, en relación con él, exterior absoluto, puesto que se estaría infaltablemente sometido a la ley? ¿O que, siendo la historia la astucia de la razón, el poder sería la astucia de la historia —el que siempre gana? Eso sería desconocer el carácter estrictamente relacional de las relaciones de poder. No pueden existir más que en función de una multiplicidad de puntos de resistencia: éstos desempeñan, en las relaciones de poder, el papel de adversario, de blanco, de apoyo, de saliente para una aprehensión. Los puntos de resistencia están presentes en todas partes dentro de la red de poder. (Foucault, 2002).” (8)
7. Bitcoin y Blockchain: entre el poder y la resistencia. La transparencia y la criptografía: el nuevo panóptico descentralizado.
Ciertamente que los fenómenos del Bitcoin y Blockchain traen consigo profundos cambios en muchas áreas del conocimiento de las que se distinguirá un antes y un después, desde las ciencias de la computación, redes descentralizadas, la criptografía y las matemáticas utilizadas en la misma como la criptografía de curvas elípticas (ECC) (9), o en teoría económica y monetaria, lo cual queda en evidencia que de no haber tenido valor monetario alguno, para el momento en que se escriben estas líneas se cotiza a mucho más de USD. 100K por Bitcoin, o lo que es el tema de la minería de bitcoin o sus nodos y todas las discusiones alrededor sobre consumo energético, asuntos éstos que si bien escapan objeto de este ensayo, era necesario destacar para reiterar el contexto disruptivo global en el que nos encontramos, extendiendo recomendación a los lectores de estas líneas en ahondar más en su investigación.
En cuanto a la idea de resistencia inmersa en el fenómeno de Bitcoin, es imposible no tener presente que luego de su white paper (10), su bloque génesis era una declaración a la humanidad su misión de hacerle frente al poder de la banca, representando uno de los más claros y evidentes ejemplos de resistencia al poder, una resistencia como nunca antes había ocurrido en la humanidad, una resistencia global, descentralizada, anónima, y basada nada más y nada menos que en las matemáticas (11).
En la Blockchain de Bitcoin, todas y cada una de las operaciones son públicas, transparentes e inmutables, lo que no es del agrado de quienes hacen vida en la opacidad, especialmente en la función pública, transacciones que si bien son “anónimas”, por su particular naturaleza y la criptografía utilizada, nos obligan a repensar haya las ideas de privacidad, publicidad y anonimato en la era digital y el Blockchain, las cuales no pueden entenderse de la misma manera a como tradicionalmente hacemos.
A la luz de la idea de poder y resistencia de Foucault, tal como hemos afirmado, si bien el fenómeno Bitcoin, y su plataforma Blockchain serían en sí mismos producto de resistencia, constituirían también a su vez un nuevo sistema de relaciones de poder y en consecuencia generando nuevas formas de disciplina y docilidad de los usuarios frente a nuevos panópticos, esta vez descentralizados, al someterse éstos a la vigilancia de la red, a la constante supervisión que puede hacerse de las transacciones transparentes, “públicas” y “anónimas”, y también como es de esperar, nuevas formas de resistencia.
Siendo la cadena de bloques un registro inmutable y permanente, que incluso pudiéramos afirmar de eterno, de todas y cada una de las transacciones que allí se inscriban pudiendo hacerse la traza hasta la creación en el caso del Bitcoin desde su creación, las cuales pueden ser verificadas por cualquiera, sea humano o agente de inteligencia artificial, lo que nos obliga a agudizar nuestras cavilaciones, nos pone en presencia de un nuevo panóptico, en el que más que la posibilidad, la vigilancia real de nuestra actividad “on-chain” nos condiciona a la autorregulación y analizar qué operaciones reflejaremos ‘on-chain” y cuales otras será mejor mantenerlas “off-chain”.
En este punto necesario es señalar cómo de manera casi automática se echan por el piso muchas de aquellas narrativas sobre el uso del Bitcoin para actividades tales como el narcotráfico o mercado ilícito de armas, ya que no pareciera nada lógico y congruente que quienes se dedican a tales actividades deseen que sus operaciones permanezcan perpetuamente en un registro público, no obstante el “anonimato” de las operaciones.
Mucho se habla sobre la naturaleza de “anónimas” de las transacciones en Bitcoin, así como de otros activos digitales o transacciones en general en las redes, para abordar este tema es preciso señalar que las naciones de anonimato, privacidad o publicidad en el contexto de las relaciones digitales y las que denominaremos “analógicas” tradicionales no son entendidas de la misma manera en la era de las relaciones digitales y en ese sentido tampoco tienen por qué seguir con las mismas consecuencias.
Efectivamente las transacciones verificadas e inscritas en la cadena de bloques de Bitcoin no se vinculan directamente en el registro con ningún sujeto, sea una persona natural, moral o un agente de IA, y salvo que se conozca quien efectivamente tenga las llaves privadas que permitan el control de tales, por lo que resulta imposible en la propia red vincular ninguna transacción con nadie en particular, lo que para los defensores de la privacidad pudiera resultar de bastante agrado e interés, aunque como se verá, esto estaría erigiéndose como una nueva relación de poder y de disciplina de quienes hacen vida en las red.
No obstante lo anterior debe advertirse que siendo los asientos en la red permanentes e inalterables, con la simple divulgación de la relación o vínculo de una operación o direcciones asociadas con alguna persona o agente, permitiría la trazabilidad total e inobjetable de las mismas, lo que obraría contra la propia privacidad que se procura proteger, pudiendo devenir Bitcoin si no se garantiza permanentemente la privacidad y el anonimato de las identidades digitales en una nueva forma de control y de la que también existiría dificultades de abstraerse.
La transparencia de la cadena de bloques, y en especial la de Bitcoin, que es la que sostenemos hoy a escrutinio, genera sin duda nuevas tensiones y retos en materia de identidad digital y su “anonimización”, la creación y utilización de pseudónimos, y las tensiones que surgen frente a la distintas maneras de desanonimización y reidentificación de los sujetos y agentes en las redes, que más allá de los interesantes aspectos técnicos de proyectos como Monero (12) y Zcash (13), conforme al pensamiento foucaultiano, son perfectos ejemplos de la resistencia no solo ante la vigilancia estatal y corporativa desafiando el biopoder, sino que también se genera ante el propio Blockchain de Bitcoin como un nuevo panóptico, vigilante, distribuido y omnipresente que hace que cada participante opere de manera consciente de la visibilidad real y perpetua de sus acciones en un mecanismo de poder y de control por defecto.
A lo dicho, ha de agregarse que como no es en modo alguno desconocido, son cada vez más frecuentes los intentos de incorporar en la vigilancia panóptica de las cadenas de bloques, elementos propios de identidad real como las relacionadas con requisitos de “compliance”, lo que trataremos con posterioridad, de políticas (KYC/AML), lo que pudiera considerarse un agravamiento en la condición de disciplina y el biopoder de los “estados”, sus “gobiernos”, “regímenes” u otros agentes de poder, sustentando muchas veces su actuación en instrumentos que siquiera poseen legitimidad o naturaleza jurídica como sería el caso de las múltiples “guías” y “estándares” emanados de la Financial Action Task Force (FATF) / Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) (14) , en materia de activos virtuales, tema que amerita estudios especializados e independientes.
“… Dos registros muy distintos ya que se trataba aquí de sumisión y de utilización, allá de funcionamiento y de explicación: cuerpo útil, cuerpo inteligible. Y, sin embargo, del uno al otro, puntos de cruce. L'Homme-machine de La Mettrie es a la vez una reducción materialista del alma y una teoría general de la educación, en el centro de las cuales domina la noción de "docilidad" que une al cuerpo analizable el cuerpo manipulable. Es dócil un cuerpo que puede ser sometido, que puede ser utilizado, que puede ser trasformado y perfeccionado. Los famosos autómatas, por su parte, no eran únicamente una manera de ilustrar el organismo; eran también unos muñecos políticos, unos modelos reducidos de poder: obsesión de Federico II, rey minucioso de maquinitas, de regimientos bien adiestrados y de prolongados ejercicios.” (Foucault, 2002). (15)
8. La cultura del “compliance” una nueva y peligrosa forma de vigilancia, docilidad y biopoder. El surgimiento de la industria de la abyección y la servidumbre moderna.
Recientemente expresiones y prácticas como las de “Compliance”, “Cumplimiento normativo”, “Debida Diligencia” o “Due Diligence”, y otras de éstas devenidas como las de “KYC” o “AML”, que se corresponden a “Know Your Client” (Conozca a su cliente) y “Anti Money Laundry” (Anti lavado de dinero), son cada vez más frecuentes en el día a día con la aparición de plataformas digitales que permiten intercambio cada vez más directo de representaciones digitales susceptibles de valoración económica como criptomonedas y criptoactivos en general, todo lo cual estaría dando lugar a lo que bien podemos denominar una suerte de “Cultura del Compliance” que consistiría principalmente en aquellas políticas y prácticas de constante vigilancia, supervisión y verificación de que el desarrollo de las actividades económicas llevadas a cabo por los miembros de una sociedad, se encuentran conformes a las múltiples normas y regulaciones aplicables, todos ellos a los fines de prevenir incumplimientos y evitar sanciones.
Si bien pareciera que este fenómeno es de reciente data y esencialmente en materia de actividades financieras “contra la legitimación de activos (LA), el financiamiento del terrorismo (FT) y el financiamiento de la proliferación de armas de destrucción masiva”, como así se refiere en algunos textos sobre el tema como aparece expresamente en la página del Grupo de Acción Financiera de Latinoamérica (GAFILAT) (16) pueden rastrearse sus antecedentes en la segunda mitad del siglo XX con normas como la Foreign Corrupt Practices Act (1977) de los Estados Unidos (17) cuya aplicación la suspendiera el Presidente Donald Trump mediante Acción Presidencial del 10 de Febrero de 2025 (18), o la Ley Patriota -USA PATRIOT ACT 2001 (19), mediante la cual se permitiría una mayor y extensiva vigilancia, cada vez más haciendo uso de medios electrónicos a sospechosos sin que los mismos tengan que ser advertidos (20).
De gran interés y preocupación es de señalar que en adición al surgimiento de esta cultura del compliance, que luego de haber reparado las ideas de Foucault es evidente que encuadra como podemos observar con las del poder, el biopoder, el panóptico, disciplina y docilidad, ha surgido también lo que podríamos similarmente denominar la “industria del compliance” la cual genera miles de millones de dólares, amparada en la prestación de servicios de “auditoría” y certificaciones de “cumplimiento”, o más bien “docilidad”, o tal vez “servidumbre” normativa.
La muy frontal afirmación que antecede ciertamente viene a mover la fibra de quienes se presentan como defensores del “compliance” como medio para “prevenir” o “perseguir” actos que califican de “terrorismo” o “legitimación de capitales”, lo que a su vez nos obliga a desarrollar en investigación y trabajos especializados, aspectos que si bien escapan del objeto del presente ensayo, hemos de hacer un breve paneo para proceder a las reflexiones a las que nos invita el pensamiento foucaultiano como la relación entre poder y resistencia, la normalización, el panóptico y la disciplina, la creación de sujetos dóciles, conformes, serviles y útiles del poder.
¿Cuál sería la naturaleza jurídica de esas normas de “compliance”? ¿Jurídicas o éticas? Esta inicial interrogante si bien pareciera sencilla, da lugar a una muy compleja situación, ya que al efectuar una lectura general de las páginas de internet que resulten de cualquier búsqueda sobre compliance (recomiendo hacer el ejercicio), indican que los principales propósitos son la verificación del cumplimiento de normas legales y éticas de la empresa y el prevenir el incurrir en situaciones que den lugar a sanciones, por lo que si desde el inicio se está señalando que son las normas éticas parte del objeto de la supervisión, esto escaparía absolutamente de cualquier condición de obligatoriedad e imposición de consecuencias jurídicas como si se tratase de las normas jurídicas, especialmente sancionatorias.
Por otra parte, si nos encontramos antes normas efectivamente jurídicas, también ha de determinarse si las mismas son de derecho privado o público, comerciales, civiles, administrativas, en fin, ya que de ello dependerá la pretendida justificación de la gravosa intervención e invasión de agentes “supervisores” o “vigilantes”, los llamados “compliance officers” / “oficiales” o “agentes” de cumplimiento que en muchos casos, cual patéticas novelas de policía, se creen que les asiste alguna autoridad para intervenir en la operación de las empresas, incluso aquellas que ejecuten actividades reguladas.
Observamos que desde el propio nomen, el de “Compliance” o “cumplimiento”, y de su automática asociación con la idea de su verificación, es evidente que existe y ha de haber un sujeto “compliant” o “cumplidor”, es decir aquel sujeto que refería Foucault como dócil, conforme y útil al poder.
Es de advertir aquí que no es que no existan o se justifiquen normas de carácter sancionatorio como puedan serlo en el ámbito penal u otras áreas en caso de incumplimientos o daños por hecho ilícito, pero la creación de toda una cultura de supervisión y vigilancia continua de cumplimiento normativo, más en áreas que no es que deberían ser, sino que en efecto corresponden al ámbito privado, políticas y decisiones internas de las empresas y la iniciativa privada constituyen una muy peligrosa vulneración de las libertades fundamentales.
Preocupa en gran manera como se señala que este fenómeno o cultura del cumplimiento se asocia y tiene sustento muchas veces en la procura del cumplimento de normas éticas y “buenas prácticas” las cuales por su naturaleza son, y así deben permanecer, en el ámbito y fuero de actuaciones voluntarias de las que en modo alguno pueden resultar consecuencias sancionatorias, o lo que es peor, la creación y sostenimiento se estructuras permanentes de persecución y vigilancia, que en la actualidad son potenciadas con uso de tecnologías emergentes de gran poder como la inteligencia artificial que lejos de propender al desarrollo y creatividad, las castran.
Como tampoco es difícil de verificar, libre e independientemente, no como la cultura del compliance pretende, existen sociedades en las que su cultura y prácticas poco democráticas en las que las relaciones están marcadas por el abuso de autoridad, se comprenda como se indicó que tal pretendida función de supervisión y vigilancia se ejerce como por una suerte de investigador o policía que infiltra o rinde informes a una “autoridad oficial” o como dicen en su argot un “ente rector”, cualquier cosa que eso sea, lo que se identifica más con una cacería de brujas y más específicamente con la idea de “nuevas dictaduras” al mejor estilo perfectamente desarrollado por Sergey Guriev y Daniel Treisman (2022), que con una sociedad que ansía dirigirse hacia el progreso, el desarrollo y la innovación, las cuales es imposible que germinen y florezcan en ambientes de persecución y vigilancia continua, más cuando ella la ejecutan una serie de sujetos, que se ha de insistir creen que son funcionarios o autoridad, y para la que se postulan, y en ocasiones son designados que pareciera adolecer del síndrome del policía o investigador acomplejado y que ven en esta misión de neo inquisidor una manera para reivindicarse de sus frustraciones existenciales. Que mal papel se observa en ocasiones.
straciones existenciales. Que mal papel se observa en ocasiones.
“… Es cierto que una mejor vigilancia podría, en principio, reducir la necesidad de violencia. La disuasión funciona amenazando a los infractores con un castigo. La fuerza de tales amenazas depende tanto de la pena como de las probabilidades de ser descubierto. Si las probabilidades de detección aumentan, un dictador puede suavizar el castigo sin debilitar la disuasión. A medida que crece la capacidad de monitoreo, los gobernantes pueden reemplazar la "coerción de alta intensidad" con la "coerción de baja intensidad". Aún mejor, pueden detener a los alborotadores de antemano en lugar de penalizarlos después del hecho.
(…)
Además, incluso si la nueva tecnología de vigilancia explicara la disminución de la violencia, esto aún dejaría el enigma de otros cambios recientes en las tácticas de los dictadores. Si la represión de baja intensidad es tan efectiva, ¿por qué ocultar su uso, debilitando su fuerza disuasoria? ¿Por qué pretender abrazar la democracia y respetar la libertad de opinión en lugar de redoblar los métodos basados en el miedo? ¿Por qué esforzarse tanto en ser popular si se puede controlar a los ciudadanos a través de sus teléfonos inteligentes? Estamos de acuerdo en que algunos dictadores temen haber digitalizado simplemente sus técnicas coercitivas —el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman ("MBS"), viene a la mente—. Pero esos líderes no han renunciado a la violencia. Mientras tanto, otros han adoptado un modelo completamente nuevo."
Retornando otra vez al pensamiento de Foucault se observa que la cultura del compliance que se está haciendo presente de manera cada vez más invasiva, y que se amplifica con herramientas tecnológicas, aún más con la IA, sin que haya mayores posturas críticas y en este sentido una de las justificaciones del presente ensayo, actúa como un mecanismo de poder, de disciplina y biopolítica en el ámbito empresarial, tanto en actividades reguladas como las que no, afectando gravemente a sectores y actores emergentes que lejos de cortapisas y obstáculos, necesitan que sean cada vez menos los impedimentos para surgir.
Muestras de lo dicho se observa en el mismo foro del “compliance” al escuchar voces que reconocen que existen adversas consecuencias por lo que han denominado el “overcompliance” o “sobre cumplimiento” que consistiría en la aceptación que la exigencia de requisitos o comportamiento que exceden el umbral de la justificación normativa genera una limitación en lograr los propósitos sociales, pero no se atreven, aún, a cuestionar el propio fenómeno, o síndrome del compliance, pues dicha postura no sería muy distinta a afirmar que el problema en algunas prácticas culturales y entonces legales, afortunadamente superadas, no era la esclavitud sino la “sobre esclavitud” u “overslavery”, expresión inexistente pero que bien sirve para ilustrar la situación.
También como se mencionara, la industria del Compliance que anualmente mueve decenas de miles de millones de dólares y de la que forman parte desde las grandes firmas auditoras como las conocidas como Big Four (Deloitte (21), KPMG (22), EY (23) y PMC (24)), firmas de abogados, contadores y cada vez más desarrolladores de software y proyectos de inteligencia artificial, lejos de contribuir a la formación de una conciencia crítica en favor de las libertades fundamental y la resistencia al poder, y biopoder, obran materialmente en la internalización de la vigilancia, su normalización y docilidad de las empresas, y de sus clientes, ya que materialmente han sido convertidas en agentes y proxis del mismo sistema de servilismo y abyección.
Las disciplinas establecen una "infra-penalidad"; reticulan un espacio que las le yes dejan vacío; califican y reprimen un conjunto de conductas que su relativa indiferencia hacía sustraerse a los grandes sistemas de castigo.
(…)
El castigo disciplinario tiene por función reducir las desviaciones. Debe, por lo tanto, ser esencialmente correctivo. Al lado de los castigos tomados directamente del modelo judicial (multas, látigo, calabozo), los sistemas disciplinarios dan privilegio a los castigos del orden del ejercicio —del aprendizaje intensificado, multiplicado, varias veces repetido: el reglamento de 1766 para la infantería preveía que los soldados de primera clase "que muestren algún descuido o mala voluntad serán relegados a la última clase", y no podrán reintegrarse a la primera sino después de nuevos ejercicios y un nuevo examen. (Foucault, 2002) (25)
9. De la cultura de la autoridad a la cultura de la justificación y la verificación. De la cultura de la vigilancia a la cultura de la responsabilidad.
El jurista y computista sudafricano Etienne Mureinik (1994) enfatizaba la necesidad de transitar de una cultura de la autoridad a una cultura de la justificación. Estas ideas se reflejan en su obra, donde propone la formación de una Carta de Derechos "Bill of Rights" como ese "puente" esencial para unir a una sociedad profundamente dividida.
De las ideas del surafricano podemos extraer que para comprender la cultura de la autoridad que la misma se encuentra caracterizada principalmente por las relaciones de jerarquía, respeto a la autoridad, la obediencia y la lealtad, y que si bien habría de considerarse que puede traer ciertos efectos positivos en una sociedad como la sensación de estabilidad y orden, pudiendo ayudar a promover la cooperación y el trabajo en equipo, también puede generar efectos negativos como la restricción de la creatividad y la innovación, y conducir a la corrupción y al abuso de poder, cultura de la autoridad a la que enfrenta proponiendo superarla hacia una cultura de la justificación como un concepto en teoría política que se refiere a la expectativa de que los que están en el poder puedan efectivamente justificar sus acciones ante el público, esto significa que deben ser capaces de proporcionar la motivación de sus decisiones basadas en la razón y la evidencia, y que sea consistente con los valores de la sociedad.
Argumentaba Mureinik que la cultura de la autoridad, que prevalece en muchas sociedades, ya no era sostenible en un mundo donde las personas exigían cada vez más la responsabilidad de sus líderes, y que cambiar a una cultura de la justificación crearía mayores beneficios como promover la transparencia y la rendición de cuentas en el gobierno, generar confianza entre el gobierno y la gente, lo cual ocurre cuando las personas creen que sus líderes son responsables ante ellos siendo más probable que apoyen al gobierno y sus políticas, y promuevan el compromiso cívico, que ocurre cuando las personas sienten que tienen voz y participación efectiva lo que les alentaría a comprometerse con procesos políticos, aunque reconocía igualmente Mureinik que esa transformación y puente acarreaba desafíos como que un cambio como ese podría tomar mucho tiempo además de ser costoso el justificar cada decisión que se tome, así como que pudiera ser muy difícil encontrar una razón para cada decisión, especialmente en situaciones complejas.
Las características clave de una cultura de la justificación, según Mureinik, son la transparencia, la responsabilidad, la razonabilidad y la participación. Es fácil concluir que estas se identifican perfectamente con las capacidades de tecnologías como Bitcoin y blockchain, que pueden servir como herramientas para la libertad. No obstante, superar la cultura de la autoridad y avanzar hacia la justificación no es un asunto meramente tecnológico; es, fundamentalmente, un cambio de mentalidad y un ejercicio de pensamiento crítico.
Al repasar las ideas de Mureinik, resulta más evidente la necesidad de superar la cultura de la vigilancia, a menudo asociada con el "cumplimiento normativo" o "compliance", y adoptar una cultura de la responsabilidad. Las prácticas de "compliance" se dirigen a la prevención de hechos futuros e inciertos, ya que son riesgos, no daños per se, y si bien es innegable que se deben tomar medidas preventivas, estas deben ser principalmente de carácter voluntario. De lo contrario, se corre el riesgo de caer en una espiral infinita de requisitos, burocracia y obstáculos que no solo restringen la libertad de empresa, sino que también pueden derivar en violaciones de derechos fundamentales, e incluso convertirse en instrumentos de control social y corrupción.
En contraste, la adopción de una cultura de la responsabilidad implica que, en ausencia de una vigilancia constante e invasiva, o la verificación de requisitos infinitos, se exijan las responsabilidades correspondientes en caso de que ocurra un ilícito. Esto motivaría a los miembros de la sociedad a tomar, de forma libre y voluntaria, las previsiones que consideren oportunas.
La implementación y consolidación de una cultura de la vigilancia bajo el pretexto de la prevención de riesgos, aunque en ciertos casos justificada, debe hacerse mediante formas no invasivas para su atención. Sin duda, estas prácticas afectan la necesaria propensión hacia una cultura de la libertad, muy distinta a lo que algunos sectores pretenden tildar de "libertinaje", término que usan para descalificar a los promotores de la libertad insinuando que tales pretenden no asumir las consecuencias de sus acciones cuando son ejercidas en libertad. La realidad que se observa en muchos casos es que las aproximaciones denominadas "igualitarias" se utilizan materialmente como instrumentos para el ejercicio absolutista del poder, a la vez que permiten abstraerse de cualquier responsabilidad por los daños generados. Esto nos invita a crear una nueva expresión: "igualitaritaje", para identificar todas aquellas acciones relacionadas con situaciones en las que quienes, actuando en nombre de la "justicia social", "responsabilidad social" supuestamente para evitar las "desigualdades" y otras expresiones que parecieran más bien propias de la neolengua orwelliana (Orwell, G. 1949), hacen uso del poder, generan daños y pretenden no asumir ninguna responsabilidad.
Es crucial insistir en que lo anterior no significa que no deban existir normas que tipifiquen conductas ilícitas y sus sanciones. Tampoco implica que no deba haber responsabilidad alguna en caso de verificarse un ilícito. Lo que no debe permitirse es la invasión grosera de esferas y actividades de carácter libre y voluntario, las cuales se ven cada día más intervenidas por la cultura del "cumplimiento normativo", incluso en actividades no reguladas. Y si lo están, esto a menudo es producto de prácticas poco democráticas de gobiernos, administraciones y regímenes actuales.
10. A modo de conclusión. Repensar el poder, la resistencia y la libertad en la era digital.
Las tensiones entre el poder y la libertad han sido una constante en el devenir de la humanidad, en la que sobran los episodios en los que quienes hacen uso del poder no pueden justificar sus acciones simplemente con la exteriorización material de su ejercicio, que en ocasiones se hace como en el caso de Damiens en 1757 en París mediante el poder real sobre la vida de otros, es por ello que el propio poder necesita recurrir a narrativas con las que pretenda justificarse y que históricamente van mutando y adaptándose en sus múltiples finalidades pasando desde la salvación del alma, la defensa de la soberanía, la patria, la nación o la tierra prometida contra los enemigos de la patria, invasores y colonizadores, la lucha contra los infieles, brujos o herejes, por la paz, el progreso o la civilización, hasta las más recientes justificaciones como han sido la lucha contra el narcotráfico, el terrorismo, la legitimación de capitales o la proliferación de armas de destrucción masiva y otras etiquetas similares en las que pueden ubicarse cualquier pretendida fundamentación del poder.
Con la aparición de Bitcoin y el Blockchain, y más recientemente la IA, más allá de la dimensión tecnológica que de por sí pueden generar, como en efecto están haciendo abundantes investigaciones, trabajos y proyectos, estamos ante fenómenos que vienen a atestar un importante golpe a la noción de poder como lo conocemos hasta hoy, y por eso es que resulta absolutamente propicio traer a uno de los pensadores que de manera muy especial se ha dedicado al estudio del poder y la resistencia como lo fue Michel Foucault.
Como se indicó expresamente al inicio de este ensayo y se reiteró en su desarrollo, la intención no es otra que con el mayor pensamiento crítico cada lector arribe a sus propias conclusiones ante las ideas de este controversial pensador sobre estos temas tan complejos en el momento histórico que influyó en su formación como lo fue el de la Francia de la Posguerra y quien incluso habría sido uno de los más importantes referentes del pensamiento colectivista de izquierda en tiempos que ocurriera un importante acontecimiento como el Mayo francés de 1968, pero quien luego en sus investigaciones, trabajos y conferencias, principalmente en el College de France, cada día más se habría distanciado de esa tendencias dirigiéndose más a las de contenido liberal.
Foucault muere en 1984, en tiempos en los que era simplemente inimaginable la tecnología que hoy en día tenemos, especialmente Bitcoin y Blockchain que son las que hoy nos reúnen, y qué decir de la Inteligencia Artificial, sino que para el momento de su fallecimiento, el mundo se encontraba en plena guerra fría, y no sería sino pocos años después cuando ocurriese uno de los acontecimientos más importantes en ese contexto como lo fue la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 y luego la disolución de la Unión Soviética en diciembre de 1991.
Muchas son las ideas y conclusiones a las que se pueden arribar sobre la idea de poder y resistencia en la era del Bitcoin y Blockchain como un nuevo panóptico descentralizado, de como la cultura del “compliance” podría obrar como instrumento de normalización y disciplina con las muy graves consecuencias de crear personas y empresas conformes, dóciles y útiles al poder, así como también pueden ser muchas a favor de la necesaria la implementación de controles para prevención de legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo, pero que sin duda pueden afectar a la libre empresa y emprendimiento al resultar en espirales interminables de formalismos y requisitos, que a su vez creen nuevos espacios susceptibles para la corrupción.
Cuando nos referimos a que debe repensarse y cuestionarse la cultura del compliance, en modo alguno ha de considerarse que ello ha de dirigirse al desconocimiento de verdaderas situaciones que constituyen hechos ilícitos creados atendiendo al debido proceso de formación de leyes y cuya responsabilidad en caso de verificarse debe ser no solo exigida a través de los procesos correspondientes e impuestas las sanciones correspondientes, pero ha de advertirse igualmente los graves efectos a la sociedad y las restricciones de las libertades fundamentales.
Personalmente deseo concluir estás líneas con reflexiones y preguntas abiertas sobre si en lugar de dirigir esfuerzos en la implementación de una “cultura de la vigilancia preventiva” basada en el poder, control y disciplina que genera ciudadanos dóciles y serviles los dirigimos hacia la creación de una “cultura de la responsabilidad efectiva”, en la que a quienes transgredan el ordenamiento jurídico válido y vigente le sean impuestas las consecuencias correspondientes,
La libertad que promete Bitcoin y Blockchain y su descentralización ¿Es una libertad sin vigilancia o una nueva dimensión del poder?
Si Foucault, al profundizar en sus investigaciones sobre el poder, la resistencia, la vigilancia, la disciplina y la docilidad, en su madurez intelectual superó las ideas colectivistas propias del pensamiento de izquierdas, del cual fue un referente, dirigiéndose hacia posturas más liberales y centradas en la atención al individuo ¿Cuál habría sido su posición hoy en la era del blockchain?
Inmutabilidad y transparencia ¿Liberación o control?
¿Es el "compliance" un eufemismo para una suerte de neo inquisición?
Si Foucault viese hoy ¿Hubiera adoptado Bitcoin?
Sobre el autor
Abogado (UCAB), LLM European Business Law (Aix-Marseille, Francia), Especialista en Derecho Procesal Constitucional (Universidad Monteávila), Profesor de Blockchain y Economía Digital (Universidad Central de Venezuela), Investigador y conferencista en Derecho Constitucional y Derechos Fundamentales, Profesor Invitado Université Aix-Marseille (2018), Université Panthéon-Sorbonne (2022,2025), Director de Cultura Jurídica ORG. Contacto: rhung@gmail.com, X: @robertorhungc.
Notas al pie de página
(1) College de France. https://www.college-de-france.fr/fr
(2) Martes 29/07/2025 15:52 GMT -4. https://coinmarketcap.com/
(3) Michel Foucault and the Misdiagnosis of Bitcoin. Jmacghlionn. March 4, 2021. https://bitcoinmagazine.com/culture/michel-foucault-and-the-misdiagnosis-of-bitcoin
Foucault and Bitcoin: An Analysis of Discourse, Power and Social Control. Gabriel Daluz-Ambrosio, Queen’s University. March 9, 2015. https://inquirepublication.com/foucault-and-bitcoin-an-analysis-of-discourse-power-and-social-control/
Blockchain in terms of philosophy: From Plato to Foucault. Sshshln. May 30th, 2023. https://hackernoon.com/blockchain-in-terms-of-philosophy-from-plato-to-foucault
Philosophy of Blockchain Technology – Ontologies. Nicolae Sfetcu. https://archive.org/details/blockchainen
(4) El Panoptismo", pág. 185.
(5) "El Panoptismo", pág. 126 -127.
(6) La voluntad de saber. Pág. 168-169.
(7) Págs. 42 y 43.
(8) La voluntad de saber. Pág. 116.
(9) Jamás podré olvidar la primera vez que escuché sobre la criptografía de curvas elípticas (ECC) en campos finitos basada en estructuras algebraicas de curvas elípticas sobre campos finitos para proporcionar seguridad en sistemas criptográficos, concepto que se bien absolutamente abstracto y ajeno a mi área de conocimiento y formación, ante su explicación más elemental, dejan en claro que estamos ante fenómenos que cuentan con las garantías de seguridad más confiables a la fecha.
(11) Si alguien piensa que no es así o existe otro ejemplo de resistencia mayor a los sistemas y pensamiento monetario, me gustaría saberlo.
(13) https://z.cash/
(15) "El Panoptismo", pág. 125.
(20) De interés es destacar la importante resistencia que la sociedad civil en los Estados Unidos a través de asociaciones como la American Civil Liberties Union. https://www.aclu.org/end-mass-surveillance-under-the-patriot-act
(25) Págs. 165-166.
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