Y por qué eso no es un problema...

      Después de ver infinidad de debates sobre si Bitcoin será unidad de cuenta o no, he decidido escribir mi postura y por qué creo que Bitcoin nunca será unidad de cuenta. Quizás en un futuro vuelva a ver este post y miraré al Jorge del pasado catalogándolo de arrogante. Quizás no. El tiempo dirá.

      Vamos al lío.

    ¿Qué es “unidad de cuenta”?

      La unidad de cuenta es una característica o función dineraria de activos que se utilizan para llevar a cabo el cálculo económico. Básicamente es la “moneda” en la que recibes tu salario, con la que compras en el supermercado y la que manejan los Estados para planificar gasto, recaudar y sostener su estructura fiscal. No es casualidad ni sorpresa que la unidad de cuenta sea la que controla el poder político.

      La aparición de activos con esta función fue crucial en el desarrollo histórico del dinero. El trueque dejó de tener sentido de manera generalizada y se podía medir el precio de las mercancías en la misma unidad. Ya no se intercambiaban cabezas de ganado entre si, se intercambiaban por dinero.

      Esta función es uno de los tres pilares fundamentales de la definición clásica de dinero: medio de intercambio generalmente aceptado que se utiliza como unidad de cuenta y reserva de valor.

      Sobre las funciones de medio de intercambio generalmente aceptado y reserva de valor podemos concluír sin indagar mucho que Bitcoin cumple con ambas. Como mucho, se puede apuntar que habría que investigar dónde está generalmente aceptado como medio de intercambio pero, al ser un activo transfronterizo, tiene una liquidez espacial bastante alta, lo que hace que Bitcoin sea más aceptado que otras monedas. Por último, como reserva de valor, ha quedado más que demostrado siendo el activo más revalorizado de la historia.

    Bitcoin es inherentemente volátil

      Dada su oferta determinista, Bitcoin se moverá siempre por variaciones en la demanda y la volatilidad será el reflejo de la incertidumbre de la demanda futura. Debido a esta incertidumbre, la volatilidad se dará independientemente de la capitalización de mercado de Bitcoin, ya que captará flujos dependiendo del ciclo económico en el que se encuentre.

      En el momento de escritura de este artículo (30.01.2026) lo estamos viviendo con el oro y la plata: Se han registrado movimientos de trillones americanos en horas, siendo los activos con más capitalización de mercado. En términos de Bitcoin: el oro ha bajado su capitalización 2 veces la capitalización total de Bitcoin y luego se ha recuperado. Sí, en el mismo día.

      Por otro lado, a pesar de que sea un activo muy reconocido ya por inversores institucionales (Strategy, Blackrock…), no deja de jugar con la psicología del inversor de a pie. Esto provoca que, cuando el precio de Bitcoin baja, se pierde confianza en el activo por parte de las personas que no lo conocen y esto provoca aún más cascada a la baja. Lo mismo ocurre cuando el precio sube. Los inversores ven que pueden ganar dinero y se suben al carro, provocando un alto movimiento al alza.

      A esto último le podríamos sumar las liquidaciones de posiciones apalancadas, las cuales tienen un efecto multiplicador en esta volatilidad.

      Entonces, si tenemos un activo inherentemente volátil como unidad de cuenta, se imposibilita el cálculo económico. No se puede calcular, ni los individuos ni las instituciones, con un activo cuyo precio que a la hora de terminar el cálculo ha variado notablemente.

      Como complemento, siendo una de las fuentes con las que me he informado, recomiendo el siguiente artículo de Fernando Nieto: ¿Por qué Bitcoin es inherentemente volátil?

    La trampa deflacionaria

      Bitcoin, además de tener una oferta de carácter determinista, se podría decir que es deflacionaria debido a errores en autocustodia. Es decir, la oferta real va menguando con el tiempo y la unidad de Bitcoin valdrá más en términos reales.

      En un contexto con Bitcoin como unidad de cuenta, querrá decir que los salarios nominales bajarán, pero esto es socialmente muy duro. Al menos, yo no conozco a nadie que quiera reducirse el salario nominal. Por tanto, esto implicará que los salarios reales aumenten y esto conlleve a mayores costes en los que tendrán que incurrir las empresas. Una consecuencia directa de esto serán los despidos y por tanto, la desinversión, ya que se forzará el ahorro por parte de los agentes económicos. Si además, estos agentes tienen deudas denominadas en Bitcoin, en un contexto deflacionario perderán como deudores y ganarán los acreedores.

      Pongo un ejemplo fácil: Imaginemos las hipotecas de hoy día con tipos del 2-4%. Si la inflación es mayor (por norma general lo es), los deudores ganarán con el tiempo, ya que su deuda en términos reales disminuirá. En un contexto de deflación ocurrirá lo contrario: las deudas en términos reales aumentarán.

      Nadie querría una hipoteca a 30 años en Bitcoin.

    La respuesta a la pregunta

      En conclusión, si reunimos los puntos de volatilidad y deflación, nos queda un caldo de cultivo con bastante mala pinta para establecer Bitcoin como unidad de cuenta.

      Esto no quiere decir que Bitcoin sea un “mal dinero”. De hecho, ningún dinero en la historia ha cumplido con todas las características que debería tener un “buen dinero”. Sin ir más lejos, nadie atesora fiat como reserva de valor, pero funciona muy bien como medio de intercambio y unidad de cuenta. Si nos vamos al oro, su baja divisibilidad no permitía acceder a mercancías con precios más bajos y tampoco estaba tan generalizado de manera geográfica.

      Por otro lado, Bitcoin tampoco tiene que ser la moneda por antonomasia, todos los dineros han convivido entre si y teniendo diferentes características. Hoy en día se prefiere atesorar Bitcoin y gastar la moneda fiat. Pero es importante destacar que no son excluyentes entre si.

    Sobre el autor

      Jorge M. Crego Santos (@JorgeBTCX) es Master in Bitcoin - MSc Industrial Engineering - BSc Mechanical Engineering.

    Referencias